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Red Aprende: Lo que hacemos todos los días

Por Andrea Navarro, Coordinadora Académica en Red Aprende

En Red Aprende, todo parte de una misma idea. De ella se desprende una cascada que ordena nuestro trabajo: primero, un Modelo Educativo con su misión, su visión y siete principios fundamentales; de ahí nace el Modelo Académico, que convierte esa visión en práctica concreta; y de ese modelo llegamos finalmente al aula, el lugar donde todo se juega, día con día. En el centro está el Aprendizaje Centrado en el Alumno (ACA), el principio que articula todo lo demás.

ACA dice algo muy concreto sobre lo que ocurre cada mañana en nuestras aulas: el alumno construye y el docente media, acompaña y andamia ese proceso. Partimos de la raíz misma de la palabra educar —educere, “extraer de dentro”—. Por eso comenzamos con lo que el alumno ya sabe y buscamos que sea capaz de hacer algo con lo que aprende: interpretar, razonar, aplicar, resolver.

Cómo se ve en el día a día

El modelo toma forma en cuatro pilares: Innovaciones Académicas, Tecnologías para el Aprendizaje, Habilidades Fundamentales para la Vida, y Arte y Deporte. Cuatro ejes transversales atraviesan todas las asignaturas y conectan estos pilares con la experiencia cotidiana de los alumnos.

En el aula, esto puede verse de muchas maneras: un grupo diseña una maqueta para resolver un problema de su comunidad y pone en juego conocimientos de ciencia y matemáticas; otro programa un robot mientras integra tecnología e ingeniería, colabora y toma decisiones. Las tecnologías para el aprendizaje permiten explorar, investigar y avanzar de acuerdo con las necesidades de cada alumno. El Alto Desempeño Deportivo desarrolla el trabajo en equipo y la gestión emocional ante la presión. Un modelo de sostenibilidad ASG se vuelve práctica cuando los alumnos separan residuos, cuidan huertos escolares, organizan colectas o participan en consejos estudiantiles.

Poner al alumno en el centro exige mucho más que diseñar buenas experiencias de aprendizaje. El Proyecto de Inclusión Escolar entiende la neurodiversidad como parte natural del aula y requiere que directivos, personal psicopedagógico, docentes y familias trabajen alrededor del mismo alumno. Nuestros docentes se forman de manera permanente en el modelo. Un modelo sin maestros formados es un documento.

Enseñar de esta manera es más exigente y más lento que dictar y calificar. Lo hacemos porque creemos que es la única forma de educar de verdad.

Una evaluación externa e independiente para conocer, con evidencia lo que ocurre en nuestras aulas

Toda esa apuesta pedagógica, por convencidos que estemos de ella, no puede calificarse a sí misma. Un modelo puede estar impecable en el papel y no estar ocurriendo en el salón, y desde adentro cuesta mucho ver la diferencia.

Por eso decidimos ponerlo frente a una evaluación externa e independiente: una mirada que no nos conoce, que no comparte nuestras expectativas y que no tiene nuestras mismas explicaciones. Si nuestra manera de enseñar funciona, queremos saberlo con evidencia.

Durante 2025, nuestros alumnos de tercero de secundaria presentaron GET, Global Education Test, una evaluación externa construida con reactivos liberados de PISA y expresada en la misma escala, lo que permite leer sus resultados junto con los promedios nacionales e internacionales. GET es desarrollada, calificada y analizada por una empresa española especializada en evaluación educativa, sin relación con nuestros colegios.

La precisión es importante: GET no es PISA. Toma de PISA elementos de su metodología, reactivos liberados y la misma escala para ofrecer un referente que permita contextualizar los resultados.

En septiembre de 2026, la OCDE publicó los resultados de PISA 2025, la evaluación internacional que permite comparar el desempeño de estudiantes de distintos países y economías. Frente a ese referente, estos fueron nuestros resultados.

Estos fueron nuestros resultados

Nuestros alumnos de tercero de secundaria obtuvieron 464 puntos en Lectura, 465 en Matemáticas y 448 en Ciencias.

En Lectura y Matemáticas, los resultados de nuestros alumnos se encuentran muy cerca del promedio de los países de la OCDE: tres puntos por encima en Lectura y dos en Matemáticas. En Ciencias, la distancia es mayor: 34 puntos por encima del promedio de México y 34 por debajo del promedio de la OCDE.

Tomamos como referencia a México y a la OCDE porque nos permiten poner nuestros resultados en contexto y mirar dónde estamos respecto de otros sistemas educativos.

Más allá de los puntajes, la evaluación nos ayuda a responder una pregunta más importante: ¿qué nos dicen estos resultados sobre nuestro trabajo?

Y esto es lo que haremos

Ciencias es el área principal de PISA 2025 y es, para nosotros, uno de los principales retos hacia adelante. La meta es clara: seguir avanzando hasta alcanzar primero el promedio de la OCDE y después acercarnos a los niveles de los sistemas educativos de mayor desempeño.

Los resultados muestran que las bases de nuestros alumnos son sólidas. El siguiente reto está en dar el salto de recuperar información a interpretarla, aplicarla en situaciones nuevas y razonar con ella. Son habilidades que nuestro modelo busca desarrollar desde el primer día y que ahora tenemos la oportunidad de mirar con mayor precisión.

Por eso, el siguiente paso de la Red es sumar la ciencia del aprendizaje a nuestro trabajo pedagógico: entender mejor cómo aprende el cerebro y cómo podemos acompañar a cada alumno para desarrollar esas habilidades.

Sometemos nuestro modelo a una evaluación exigente no para presumir un lugar, sino para saber hasta dónde pueden llegar nuestros alumnos y qué necesitamos hacer para ayudarlos a llegar más lejos.

Los resultados de este ciclo nos dicen que las bases están bien puestas y, al mismo tiempo, dónde tenemos que seguir trabajando. Eso es lo que hacemos todos los días.