Saltar al contenido

Mejores prácticas para la gestión del aula

En el marco del Foro Hagamos Red 2026: Datos, Realidades y Decisiones, Vidal Schmill compartió con la comunidad Red Aprende algunas claves para mirar la gestión del aula desde una perspectiva preventiva: no solo como una cuestión disciplinaria, sino como parte de la construcción de ambientes que favorecen el aprendizaje académico y socioemocional.

Su ponencia, Mejores prácticas para la gestión del aula, llevó la conversación sobre los datos y la realidad de cada colegio al espacio donde ocurre cotidianamente el aprendizaje: el aula.

La información registrada por los colegios durante el ciclo escolar anterior fue el punto de partida de esta jornada. El propósito era comprender mejor lo que sucede en el día a día para orientar las decisiones y convertir esa lectura en acciones concretas.

Bajo esta mirada se desarrolló la intervención de Schmill: reconocer la realidad, analizarla y llevar esa reflexión a las prácticas cotidianas de gestión del aula.

Seis elementos para gestionar el aula

Schmill planteó seis acciones que forman parte de la gestión del aula:

  • Diseño físico del aula
  • Reglas y acuerdos de convivencia
  • Procedimientos y rutinas
  • Relaciones constructivas
  • Enseñanza atractiva y eficaz
  • Atención de las cuestiones disciplinarias

Los primeros cinco elementos corresponden principalmente a una perspectiva preventiva, mientras que el último contempla distintos niveles de intervención. En conjunto, la propuesta pone el foco en algo que ocurre mucho antes de que aparezca un problema de disciplina: las decisiones que se toman diariamente para construir un ambiente donde sea posible convivir y aprender.

Desde esta perspectiva, gestionar el aula implica anticiparse. Establecer rutinas y procedimientos claros para momentos clave, como los inicios, cierres o traslados, puede ayudar a prevenir conductas disruptivas y dar mayor estructura a la jornada. De la misma manera, fomentar el respeto, la colaboración y una cultura de paz contribuye a construir relaciones que favorecen la convivencia.

La disciplina, planteó Schmill, es una responsabilidad compartida. El equipo del aula puede atender faltas leves e intermedias, mientras que las situaciones graves o extraordinarias requieren una intervención colegiada que permita reducir riesgos y encontrar respuestas acordes con las necesidades de cada comunidad educativa.

Entonces, la gestión del aula deja de entenderse únicamente como una respuesta ante los problemas y se convierte en una práctica cotidiana de prevención: diseñar espacios, establecer acuerdos, construir relaciones, hacer más eficaz la enseñanza y contar con procedimientos que permitan actuar cuando sea necesario.

La participación de Vidal Schmill formó parte de la jornada de Voces Expertas del Foro Hagamos Red 2026, una etapa diseñada para escuchar a especialistas, revisar las realidades de las comunidades educativas y abrir espacios de diálogo y reflexión en los colegios.

El reto es mirar los datos, reconocer nuestras realidades y convertir esa lectura en decisiones que fortalezcan la experiencia educativa. Porque crear condiciones para aprender también significa pensar, desde el aula, en todo aquello que hace posible que el aprendizaje suceda.