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Foro Hagamos Red 2026 Datos / Realidades / Decisiones

La decisión de ser mejores

Por Andrea Navarro Medina, Coordinadora Académica Red Aprende

Antes de que suene la primera campana, que aparezcan los uniformes nuevos y las mochilas por estrenar, en nuestras escuelas sucede algo que pocas veces se ve: los adultos volvemos a ser alumnos.

Un ciclo escolar no comienza el día que llegan los niños. Empieza semanas antes, cuando quienes van a recibirlos se detienen a aprender, cuestionarse y pensar cómo hacerlo mejor que el año anterior.

Del 12 al 21 de agosto, las cuatro escuelas de Red Aprende nos reunimos de manera virtual en el Foro Hagamos Red 2026: Datos, Realidades y Decisiones. A través de la tecnología acortamos las distancias y convertimos cuatro escuelas en un mismo espacio de aprendizaje. Fueron ocho jornadas de formación y colaboración para docentes, coordinaciones, directivos, equipos psicopedagógicos y quienes, desde diferentes responsabilidades, acompañan la formación de nuestros alumnos.

Y, aunque ellos no estuvieron conectados, los 3,509 alumnos de la Red estuvieron presentes en cada conversación: fueron el motivo, el centro y la medida de todo lo que hicimos.

Durante ocho días nos acompañó una sola pregunta: ¿qué podemos hacer mejor para transformar su experiencia en la escuela?

Mirar nuestra realidad para poder transformarla

Comenzamos mirándonos con honestidad. Revisamos datos, resultados y realidades de nuestras escuelas, no para quedarnos en las cifras, sino para convertirlas en preguntas y decisiones.

Porque los datos muestran dónde estamos, pero son las decisiones compartidas las que marcan hacia dónde queremos ir.

También profundizamos en nuestros cinco Programas Insignia: Modelo de Alto Desempeño Deportivo, Habilidades Humanas del Futuro, Habilidades Fundamentales para la Vida, Arte en Red y Escuela de Padres. Cada uno representa una forma concreta de impulsar la formación integral, acompañar a nuestros alumnos y fortalecer la alianza con sus familias.

Pero los docentes no solamente recibieron información. En cada jornada elaboraron productos de aprendizaje, como folletos, infografías y otros materiales, para recuperar, organizar y comunicar lo aprendido.

Primero vivieron las actividades como alumnos: analizaron, eligieron, construyeron y crearon. Porque cuando un docente experimenta una estrategia antes de llevarla al aula, comprende mejor sus posibilidades y puede acompañar con mayor intención el aprendizaje de sus alumnos.

Tres voces expertas para tres grandes desafíos

En la segunda fase del Foro, tres especialistas nos ayudaron a profundizar en aspectos esenciales de la experiencia educativa.

Vidal Schmill nos invitó a pensar la gestión del aula como el punto de partida para una convivencia sana y pacífica. Hablamos de rutinas claras, acuerdos compartidos y adultos congruentes que construyen espacios donde cada alumno puede sentirse seguro, participar y aprender.

Rosario Busquets nos recordó que la escuela y la familia no compiten: se complementan. Reflexionamos sobre la importancia de construir un puente de corresponsabilidad, comunicarnos con claridad, describir comportamientos en lugar de colocar adjetivos y cumplir los acuerdos establecidos. Porque nuestra palabra también educa.

Finalmente, el Dr. José Luis Ortega nos acercó a la neurobiología del aprendizaje para comprender la relación entre el cerebro, sus componentes y las experiencias que favorecen el aprendizaje. La invitación fue contundente: transformar este conocimiento en decisiones pedagógicas que reconozcan que cada alumno aprende de manera distinta.

El Foro terminó, pero el aprendizaje continúa

Hagamos Red 2026 nos recordó que ninguna transformación educativa se construye en solitario. La experiencia de una escuela puede iluminar el camino de otra; una pregunta compartida puede abrir nuevas posibilidades, y una decisión tomada en conjunto puede transformar la vida de nuestros alumnos.

Ahora viene lo más importante: lograr que todo lo aprendido se note.

Que lo podamos ver en un aula mejor organizada, en una actividad diseñada con mayor intención, en una conversación más cercana con una familia, en una clase que reconoce distintas maneras de aprender y en un alumno que se siente visto, acompañado y capaz.

Ahí sabremos si estas ocho jornadas cumplieron su propósito.

El Foro terminó, pero el ciclo apenas comienza. Muy pronto, los salones volverán a llenarse de movimiento, risas, dinámicas y preguntas. Cada docente entrará a clase llevando algo que no aparece en la lista de útiles: la preparación, las ideas y los compromisos construidos durante estos días.

Nuestros alumnos no estuvieron en las sesiones, pero serán ellos quienes nos muestren cuánto aprendimos.

Que comience el ciclo escolar 26-27. Estamos listos para recibirlos.