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Regreso a clases 2026: volver a la escuela en equilibrio

El próximo 31 de agosto, los estudiantes de educación básica en México regresan a clases, pero la gestión de este nuevo ciclo escolar implica mucho más que preparar uniformes, materiales y horarios.

El nuevo ciclo escolar comienza mucho antes de lo que pensabas: cuando recuperamos nuestras rutinas, pensamos qué queremos construir —en lo individual y en lo colectivo— durante los próximos meses y abrimos espacio para hablar de las emociones que despierta volver a clases. Estas semanas pueden ser una oportunidad para hacer de esa transición un proceso más amable para estudiantes y familias.

1. Recuperar las rutinas

Volver poco a poco a los horarios habituales ayudará a que el cambio no sea tan brusco.

Antes del primer día podemos comenzar a:

  • Recuperar gradualmente los horarios de sueño
  • Organizar nuevamente los horarios de comida
  • Retomar momentos de actividad física
  • Preparar con anticipación uniformes, materiales y traslados
  • Reservar espacios para el descanso y el juego

La actividad física forma parte del bienestar durante la infancia y la adolescencia. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el 80% de los adolescentes no alcanza los niveles recomendados de actividad física. En niños y adolescentes, mantenerse activos favorece el crecimiento y desarrollo saludables y contribuye al desarrollo motor y cognitivo. 

Recuperar las rutinas no se trata de llenar de actividades los últimos días de vacaciones. Más bien de encontrar poco a poco un ritmo que permita volver a la escuela con energía y con tiempo para descansar.

2. Establecer metas

Un nuevo ciclo escolar puede ser una oportunidad para mirar hacia adelante. No solamente para preguntarnos qué calificaciones queremos obtener, sino qué queremos aprender, experimentar y construir durante los próximos meses.

Algunas preguntas pueden ayudar a iniciar la conversación:

  • ¿Qué quiero aprender este año?
  • ¿Qué me gustaría intentar por primera vez?
  • ¿Qué habilidad quiero desarrollar?
  • ¿Qué quiero mejorar en mis relaciones con los demás?
  • ¿Cómo puedo contribuir a mi comunidad escolar?

Las metas pueden ser académicas, creativas, deportivas, sociales o personales. No tienen que ser grandes para ser significativas.

Pensarlas desde ahora puede ayudar a que el regreso no se sienta únicamente como el final de las vacaciones, sino como el comienzo de una nueva etapa con posibilidades por explorar.

3. Abrir espacio para las emociones

Hay preguntas que pocas veces aparecen en las listas de preparación para el regreso a clases:

¿Qué esperas de este ciclo?
¿Hay algo que te emocione?
¿Hay algo que te preocupe?
¿Hay algo que necesites de nosotros?

Volver a clases puede despertar emociones muy distintas. Hay quienes esperan con entusiasmo reencontrarse con sus amigos; otros pueden sentir nervios ante un nuevo grado, nuevos compañeros, mayores responsabilidades o cambios en su entorno.

Por eso, esta es una oportunidad única para abrir espacios de conversación. Y no te preocupes, no necesitas saber todas las respuestas, es suficiente con tener oídos atentos para escuchar.

Una mochila lista, los útiles completos y un uniforme preparado ayudan a comenzar el ciclo escolar. Pero hay otras cosas que podemos preparar: nuestros hábitos, nuestras expectativas, nuestras metas y la manera en que queremos relacionarnos con los demás.

Esperamos que con estos consejos, el regreso a clases se convierta en una oportunidad para recuperar el ritmo, reconocer cómo nos sentimos y pensar juntos qué queremos construir durante este nuevo ciclo.